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TE CELO PORQUE TE QUIERO...

Te celo porque te quiero... pero porque ¡te quiero controlar!..

Los celos o "el vicio de la posesión", como Jacques Cardonne los denominaba, además de haber sido, desde tiempos remotos, un tema literario muy importante constituyen también la raíz de muchos sucesos desgraciados (¡como el caso reciente de la astronauta Lisa Nowak!).

Sentir celos es un estado de ansiedad caracterizado por el miedo ante la posibilidad de perder lo que se posee, se considera que se posee, o se debiera poseer (amor, poder, imagen profesional o social...).

En lo sentimental se caracteriza por la desconfianza y sospecha permanentes en el otro, y pueden llegar incluso a tintes neuróticos o psicopáticos.

En general, las personas muy celosas son apasionadas, ansiosas, un poco sadomasoquistas y neuróticas, y proyectan sus propias tendencias a la infidelidad. Se sienten abandonadas, menospreciadas y burladas. Pretenden controlar y obligar a su pareja a que le sea fiel "a cualquier precio"...

¡Pero nada más lejos de la verdad!... cuanto más se persigue a la pareja más ésta se aleja... (¡y con sobrada razón!..).

Reconozcamos que los celos NO son amor; en lugar de amor, los celos indican miedo a la soledad, sentimientos de posesión, necesidad de controlar, inseguridad en uno mismo o envidia hacia la mayor riqueza de la vida emocional del otro...

"Los celos son malos consejeros", dice el refrán... así que ¡no permitamos que se nos "cuelen" como sentimientos normales!

Los celos nunca muestran "lo mucho que le quiero". En realidad los celos rompen y enturbian las relaciones, y los individuos celosos acaban minando, con su posesividad y persecución asfixiantes, el gozo y el placer del encuentro.
¿Qué podemos hacer si nos sentimos celosos?

- Antes que nada, reconozcamos que estamos padeciendo celos, no finjamos ser "progresistas" y "open mind".

- Comuniquemos a nuestra pareja las conductas que nos hacen sentirnos celosos y pidámosle que nos ayude a disipar nuestras dudas.

- Reconozcamos que podemos estar percibiendo algo equivocado y tratemos de apoyarnos en la realidad para desterrarlo. Nos será más fácil si contamos con la ayuda de la otra parte.

- Fortalezcamos el diálogo continuo, la confianza y el contacto amoroso. Son los mejores instrumentos para superar el desencuentro.

- Aceptémonos y confiemos en nosotros mismos, trabajemos la seguridad y la autoestima.

- Y si no podemos superar el sentimiento, dirijámonos cuanto antes a una consulta psicológica...

Recordemos que el equilibrio de la pareja se basa en la ternura, la comprensión, la tolerancia y el respeto a la autonomía del otro... Ahora sí... ¡A disfrutar el Día de San Valentín!

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