Obama y los latinos, Ah, Obama.
Delgaducho, destilando magnetismo personal y contando con una historia de vida envidiable, Barack Obama se ha convertido en uno de los candidatos favoritos para ganar la nominación demócrata para la presidencia.

Tanto que la guerra verbal entre su campaña y la de Hillary Clinton ha de tener a la senadora de Nueva York haciendo rabietas al ver que por segunda ocasión un tipo carismático le está robando su oportunidad por la presidencia (para saber quién fue el primero, véase Bill Clinton).
Incluso Rush Limbaugh, el famoso locutor conservador, de forma despectiva describe el sentimiento colectivo por el que pasan los admiradores de Barack, cada vez que se presenta ante una muchedumbre o con la mera mención de su nombre entre algunos de sus fans en la prensa como un "obamagasmo".
No cabe duda que el senador de Illinois es un portento. Hillary, te presentamos a tu Waterloo.
Durante su reciente visita a Los Angeles, ciudad de este bloguero, la reacción ante Obama era como la ha sido en el resto del país: Obamanía. El senador que nació en Hawaii tiene mucho más carisma que el popular Bill Clinton (cuya personalidad es difícil de superar) y quizás está al mismo nivel que John F. Kennedy, el último presidente católico de los Estados Unidos.
Lo que nos trae al tema de Obama y las comunidades latinas de Los Estados Unidos. Pues recordemos que los demócratas latinos de a principios de la década de los 60 solían decirle a las masas latinas que Kennedy era católico y por lo tanto uno de ellos.
En eso Obama difiere de Kennedy, ya que el senador de Illinois no es católico (pertenece a una iglesia cristiana independiente primordialmente afroamericana). Y a diferencia de Kennedy, y tal vez esto sea una ventaja con las minorías, Obama es afroamericano.
Ah, pero como han señalado algunos comentaristas en la comunidad afroamericana, Obama no es el típico afroamericano. De padre de Kenia y madre estadounidense (blanca), Obama nació en Hawaii, creció en Indonesia y luego termino sus estudios en la Unión Americana, consiguiendo un titulo de leyes nada menos que en Harvard.
Algunos afroamericanos se han preguntado si "Obama es lo suficientemente negro" y algunos han contestado que no. A lo que Obama responde que cuando trata de conseguir un taxi en la calle, al taxista no le importa si su madre fue blanca, ya que lo trata como a cualquier otro afroamericano.
Los seguidores de Obama dicen que es precisamente su origen lo que lo hace tan atractivo para la mayoría de los norteamericanos (especialmente para las mujeres) y lo que debería de hacerlo irresistible para las minorías.
Su origen mestizo o bi-racial y su contacto con otras culturas y sociedades deberían de hacerlo más consciente de los retos que enfrentan las minorías, en este caso, los latinos en los Estados Unidos.
Durante su breve y más reciente visita a Los Angeles, el apoyo latino para Obama no se hizo esperar. Pese a que su única aparición abierta al público la hizo en Crenshaw, un sector mayormente afroamericano, muchos latinos fueron a verlo; la reacción entre algunas latinas era algo así como si hubiesen visto a Ricky Martin en su mejor época.
Pero antes de que nos conviertan en obamistas empedernidos y terminemos adhiriéndonos al evangelio según Barack, es de sabios poner al senador a prueba.
Por supuesto, de igual forma debemos de poner bajo una lupa a todos los candidatos, especialmente a los finalistas por la candidatura a la presidencia.
Por el momento, y dado a que Obama cuenta con poco tiempo en el senado, es difícil juzgarlo por su papel en Washington. Y referente a sus creencias políticas, incluso a sus seguidores se les hace difícil señalar aquellos aspectos que hacen de la política del senador algo único.
Todos, desde sus seguidores hasta sus detractores admiten que Obama es un progresista (o liberal). Votó en contra de la guerra en Irak (a diferencia de Hillary) y se opuso a prácticas de préstamos predatorios, hechos que para muchos son admirables, pero tampoco no es nada especial.
Por lo que volvemos a lo que parece ser el tema favorito del senador: Obama. Ha escrito dos libros y ambos son autobiográficos en los que, claro, el tema principal es él mismo.
El senador no tiene tapujos al hablar sobre sí mismo y sus cosas. Hasta sus amigos más cercanos admiten que Obama puede ser un tanto egoísta.Pero, regresemos al punto principal: ¿Es Obama el candidato de los Latinos?Jumm. Momento. Momentito.
Ya que el historial de voto de Obama en el senado es corto y quizás no lo suficiente como para sopesar al hombre por su política, quizás lo correcto es calibrar al candidato por su humanidad. Después de todo, Obama suele ser el tema favorito de Obama, ¿No?
Los que conocen a Obama dicen que la visión del senador está fuertemente influenciada por su iglesia, Trinity United Church of Christ y especialmente por su pastor, Jeremiah Wright, un pastor que creció en la década de los 60 y cree en muchos de los valores de la llamada generación Baby Boomer.
La Autoridad de la Esperanza, (Authority of Hope), el segundo libro de Obama, parece hacer eco en el idealismo soñador de la era de Acuario. Como latino, creo que el idealismo de Obama es bueno. Pero me hace falta saber cual es su visión para los latinos.
Más allá del tema de la inmigración (el cual parece el único tema que conocen algunos comentaristas y sociólogos), están los pormenores y otros retos que conlleva precisamente la inmigración con la comunidad latina.
Todos los inmigrantes se enfrentan a un mundo nuevo, con costumbres extrañas y estilos de vida totalmente distintos a lo que están acostumbrados; estos retos suelen casi siempre ser muy superiores a la lucha por conseguir una tarjeta verde o aprender inglés.
La asimilación (¿qué diablos queremos decir cuando decimos que los latinos deben asimilarse?) puede tanto ser una bendición como el equivalente a venderle el alma al diablo. Y como solían decir los filósofos medievales, cuando uno baila con el diablo, uno no cambia al diablo, es el diablo quien lo cambia a uno.
Pero regresando a Obama, ¿Qué cree Obama referente a todo esto? Qué haría, o más bien, ¿Qué ha hecho en este tipo de circunstancias?
Sus antecedentes, su experiencia en el extranjero y el hecho de que tiene familiares en el exterior sin duda le dan una ventaja en estos temas sobre Hillary Clinton y quizás, si es que gana la nominación demócrata, hasta con un posible rival republicano. Esto es bueno.
Por otro lado, no sabemos si el lado oscuro de la asimilación también ha hecho presa de Obama. Llamémosle un egocentrismo llevado al extremo, una falta de respeto genuino a las tradiciones de los inmigrantes o, digámoslo a secas, la creencia al estilo de Un Mundo Feliz de que el control de la natalidad –aunque sean por medios bajo la ley- nos benefician como comunidad.
Hablo de la creencia que suelen compartir tanto demócratas como republicanos, que entre menos latinos haya, mejor. Yo no se de usted, pero yo creo que entre nazcan más latinos, mejor y quién piense que entre menos seamos, mejor, pues como que no es muy amigo nuestro.
Es ahí, creo, donde tanto como individuos o como comunidad, debemos saber cuales son las creencias de Obama.
Y eso debe ser interesante. Muy interesante.
Nocabe duda que el senador de Illinois es un portento. Hillary, te presentamos a tu
Waterloo.
Durante su reciente visita a Los Angeles, ciudad de este bloguero, la reacción ante Obama era como la ha sido en el resto del país: Obamanía. El senador que nació en Hawaii tiene mucho más carisma que el popular Bill Clinton (cuya personalidad es difícil de superar) y quizás está al mismo nivel que John F. Kennedy, el último presidente católico de los Estados Unidos.
Lo que nos trae al tema de Obama y las comunidades latinas de Los Estados Unidos. Pues recordemos que los demócratas latinos de a principios de la década de los 60 solían decirle a las masas latinas que Kennedy era católico y por lo tanto uno de ellos.
En eso Obama difiere de Kennedy, ya que el senador de Illinois no es católico (pertenece a una iglesia cristiana independiente primordialmente afroamericana). Y a diferencia de Kennedy, y tal vez esto sea una ventaja con las minorías, Obama es afroamericano.
Ah, pero como han señalado algunos comentaristas en la comunidad afroamericana, Obama no es el típico afroamericano. De padre de Kenia y madre estadounidense (blanca), Obama nació en awaii, creció en Indonesia y luego termino sus estudios en la Unión Americana, consiguiendo un titulo de leyes nada menos que en Harvard.
Algunos afroamericanos se han preguntado si "Obama es lo suficientemente negro" y algunos han contestado que no. A lo que Obama responde que cuando trata de conseguir un taxi en la calle, al taxista no le importa si su madre fue blanca, ya que lo trata como a cualquier otro afroamericano.
Los seguidores de Obama dicen que es precisamente su origen lo que lo hace tan atractivo para la mayoría de los norteamericanos (especialmente para las mujeres) y lo que debería de hacerlo irresistible para las minorías. Su origen mestizo o bi-racial y su contacto con otras culturas y sociedades deberían de hacerlo más consciente de los retos que enfrentan las minorías, en este caso, los latinos en los Estados Unidos.
Durante su breve y más reciente visita a Los Angeles, el apoyo latino para Obama no se hizo esperar. Pese a que su única aparición abierta al público la hizo en Crenshaw, un sector mayormente afroamericano, muchos latinos fueron a verlo; la reacción entre algunas latinas era algo así como si hubiesen visto a Ricky Martin en su mejor época.
Pero antes de que nos conviertan en obamistas empedernidos y terminemos adhiriéndonos al evangelio según Barack, es de sabios poner al senador a prueba.
Por supuesto, de igual forma debemos de poner bajo una lupa a todos los candidatos, epecialmente a los finalistas por la candidatura a la presidencia. Por el momento, y dado a que Obama cuenta con poco tiempo en el senado, es difícil juzgarlo por su papel en Washington.
Y referente a sus creencias políticas, incluso a sus seguidores se les hace difícil señalar aquellos aspectos que hacen de la política del senador algo único.
Todos, desde sus seguidores hasta sus detractores admiten que Obama es un progresista (o liberal). Votó en contra de la guerra en Irak (a diferencia de Hillary) y se opuso a prácticas de préstamos predatorios, hechos que para muchos son admirables, pero tampoco no es nada especial.
Por lo que volvemos a lo que parece ser el tema favorito del senador: Obama. Ha escrito dos libros y ambos son autobiográficos en los que, claro, el tema principal es él mismo.
El senador no tiene tapujos al hablar sobre sí mismo y sus cosas. Hasta sus amigos más cercanos admiten que Obama puede ser un tanto egoísta.
Pero, regresemos al punto principal: ¿Es Obama el candidato de los Latinos?Jumm. Momento. Momentito.
Ya que el historial de voto de Obama en el senado es corto y quizás no lo suficiente como para sopesar al hombre por su política, quizás lo correcto es calibrar al candidato por su humanidad. Después de todo, Obama suele ser el tema favorito de Obama, ¿No?
Los que conocen a Obama dicen que la visión del senador está fuertemente influenciada por su iglesia, Trinity United Church of Christ y especialmente por su pastor, Jeremiah Wright, un pastor que creció en la década de los 60 y cree en muchos de los valores de la llamada generación Baby Boomer.
La Autoridad de la Esperanza, (Authority of Hope), el segundo libro de Obama, parece hacer eco en el idealismo soñador de la era de Acuario.
Como latino, creo que el idealismo de Obama es bueno. Pero me hace falta saber cual es su visión para los latinos.
Más allá del tema de la inmigración (el cual parece el único tema que conocen algunos
comentaristas y sociólogos), están los pormenores y otros retos que conlleva precisamente la inmigración con la comunidad latina.
Todos los inmigrantes se enfrentan a un mundo nuevo, con costumbres extrañas y estilos de vida totalmente distintos a lo que están acostumbrados; estos retos suelen casi siempre ser muy superiores a la lucha por conseguir una tarjeta verde o aprender inglés.
La asimilación (¿qué diablos queremos decir cuando decimos que los latinos deben asimilarse?) puede tanto ser una bendición como el equivalente a venderle el alma al diablo. Y como solían decir los filósofos medievales, cuando uno baila con el diablo, uno no cambia al diablo, es el diablo quien lo cambia a uno.
Pero regresando a Obama, ¿Qué cree Obama referente a todo esto? Qué haría, o más bien, ¿Qué ha hecho en este tipo de circunstancias?
Sus antecedentes, su experiencia en el extranjero y el hecho de que tiene familiares en el exterior sin duda le dan una ventaja en estos temas sobre Hillary Clinton y quizás, si es que gana la nominación demócrata, hasta con un posible rival republicano.
Esto es bueno. Por otro lado, no sabemos si el lado oscuro de la asimilación también ha hecho presa de Obama. Llamémosle un egocentrismo llevado al extremo, una falta de respeto genuino a las tradiciones de los inmigrantes o, digámoslo a secas, la creencia al estilo de Un Mundo Feliz de que el control de la natalidad –aunque sean por medios bajo la ley- nos benefician como comunidad.
Hablo de la creencia que suelen compartir tanto demócratas como republicanos, que entre menos latinos haya, mejor. Yo no se de usted, pero yo creo que entre nazcan más latinos, mejor y quien piense que entre menos seamos, mejor, pues como que no es muy amigo nuestro. Es ahí, creo, donde tanto como individuos o como comunidad, debemos saber cuales son las creencias de Obama.
Y eso debe ser interesante. Muy interesante.
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1. Lo interesante de Obama no es lo que el trae, pero lo que no tiene, lo que le falta. A Obama le falta la facilidad que tienen la mayoría de los políticos norteamericanos de entrar en alianzas con las elites tradicionales de este país al costo de las minorías étnicas y de las clases pobres y medias. Llevo cuarenta anos en este país y he observado con desaliento la facilidad con que políticos Demócratas hablan de justicia social, pero terminan adaptándose y acomodándose a las clases privilegiadas que los atraen con promesas y contribuciones del elixir de la política norteamericana, dinero, dinero en grandes cantidades. “Cash,” la leche del pecho de la madre siempre dispuesta a comprar las elecciones para sus preferidos anglosajones y para los que comprometen los intereses de la ciudadanía de clase media por ganar el favor de los adinerados.
Obama no se ha demostrado categóricamente a favor de la justicia social, pero por lo menos no veo indicación de que su alma esta en venta. Por eso estoy dispuesto a concederle el beneficio de la duda. Mientras Obama no acepte una invitación de un Robert Ruben – el funcionario que arreglo la acomodación de Bill Clinton y los potentados de este país -- tengo la esperanza de que Obama pruebe fiel a los intereses de las clases trabajadoras de este, nuestro país.
Mar 4th 2007 | 9:29AM | Adalberto J. Pinelo