
¡Ah, el aborto.....!
Es una vaca sagrada. Un tema que no se toca en conversaciones delicadas durante una cena bonita. Es un sacramento (por lo menos para los que lo aprueban).
Y también es un tema que los mexicanos tendrán que enfrentar dentro de pronto, ya que un proyecto de ley en la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México y el Congreso Federal legalizaría el aborto durante los primeros tres meses de embarazo.
En la actualidad, las leyes mexicanas permiten la práctica sólo si la vida de la mujer está en peligro en casos de violación o incesto.
Se espera que la medida sea aprobada en la Ciudad de México, la cual está dominada por el Partido Revolucionario Democrático (PRD). Sin embargo, analistas prevén que la medida enfrente más oposición a nivel federal.
El aborto, quizás el tema más divisivo en las últimas tres décadas en los Estados Unidos, llegó un tanto tarde a México. Pero llegó.
¡Y de que manera! Arribó a una Ciudad de México dominada por el PRD, el cual parece empecinado en imponer su visión sobre la ciudadanía, aparentemente sin contar con la opinión de sus residentes. ¡Vaya democracia!.
La debacle que enfrenta México me trae recuerdos de mis seguidos viajes a ese bellísimo país. De padres mexicanos, nací en California, pero el embrujo de México es uno que nunca he podido eludir.
Mi amor por el país de mis padres y sus gentes aumentó durante mi adolescencia, cuando casi cada año viajaba al estado de Nayarit, a un pueblito –en aquel entonces- de unos cinco mil habitantes, ubicado muy cerca de la costa, a unas 30 millas del puerto de San Blas. Mi familia y yo solíamos ir a visitar a nuestros familiares.
El pueblo de Sentispac durante la década de los ochenta era sin duda pobre, comparado con pueblos similares de primer mundo. Pero distaba mucho de ser paupérrimo.Y estaba lleno de vida.
Su plaza, vieja pero bien cuidada, cada tarde se llenaba de personas de todas edades, que acudían ahí para alejarse de los mosquitos y el calor sofocante.
En ese entonces estaba lleno de juventud, que alegres se paseaban por la plaza. Había niños por todas partes.En suma, abundaba la vida. La felicidad contagiosa infectaba a todos.
La última vez que visite Sentispac fue en 1984. Seguía tan alegre y bullicioso como siempre.Tarde casi 20 años en regresar. Y lo que mire no me gustó.
Resulta que la población de Sentispac bajo casi por un tercio; de cinco mil habitantes en los ochenta bajó a poco más de 1,800 para el 2007.
Sí. Sin duda que factores como la migración al norte y el hecho que muchos estudiantes se mudan a las ciudades grandes para seguir sus estudios tiene mucho que ver con el declive de la población.
Pero como me admitió un viejo amigo de Sentispac que fue maestro de escuela y ahora es médico, tuvo que ver mucho un programa federal que introdujo el ex prresidente, Luis Echeverría.
Con su famoso lema, "La familia pequeña vive mejor", el gobierno de Echeverría, con fondos provenientes de los Estados Unidos, promovieron de forma agresiva los anticonceptivos, prometiéndole a la población que el tener menos hijos era una forma segura de combatir la pobreza.
"Me hacían dar esos talleres a las familias", me dijo Amado, el médico, durante una plática que tuvimos hace unas semanas durante mi reciente viaje a Nayarit.Curioso. Curioso.
Es curioso que Sentispac, cuyo índice de natalidad bajó de forma estrepitosa (la mayoría de matrimonios ahora no quieren más de dos hijos), sigue igual de pobre. De hecho, está aún más pobre.
Su plaza, vieja, sucia y descuidada, da lástima. Donde antes paseaban quinceañeros esbeltos, bien parecidos y alegres, ahora apenas dos o tres viejos han tomado su lugar.
Ha llegado la drogadicción a la poca juventud que todavía queda en Sentispac. Y la economía ha sufrido, ya que donde no hay población, no hay dinero.
Sin duda que la familia pequeña vive mejor dado a un simple hecho: ya no existe. Los promotores del control de la natalidad lograron acabar con mucha pobreza al acabar con posibles vidas. Ah, como me dijo Amado, "nos doraron la píldora".
Los críticos me dirán que el caso de Sentispac es sólo un caso y que no podemos juzgar al país por un pueblecito. Bueno, a ellos les muestro el caso de San Miguel El Alto, en Jalisco.
Tuve la oportunidad de visitar ese hermoso pueblo a finales del 2005. Recomiendo a todos que lo visiten.
Sospecho que en San Miguel El Alto no llegaron mucho los programas "La familia pequeña vive mejor". Con su buen índice de natalidad y su catolicismo activo, su pueblo está lleno de una juventud tan bien parecida que me atrevo a decir que podría estar entre una de las más hermoas del mundo.
Ah, y la economía parece bien, por lo menos mucho mejor que en Sentispac o en otros lugares donde ha bajado la natalidad.
Pese a que México se opone al aborto, creo que los legisladores lo aprobarán. A ésa elite cultural, social y política, le importa poco la opinión del pueblo.
Es un grupo fascista (un fascista es aquel que impone su ideología sobre los demás a la fuerza), pese a que pretende ser liberal y por los pobres, que hará las cosas a su manera, con la ayuda de los medios de comunicación que en su mayoría comparte su ideología y un velado odio por las personas trabajadoras y las familias.
Es una ideología al estilo de Un Mundo Feliz de Aldous Huxley, donde los niños nacen de probeta y el estado dicta el estilo de vida que debemos seguir. Esta elite cultural impondrá su ideología a toda costa.
Bienvenidos al país de la familia pequeña que vive mejor.
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1. Es penoso lo que pasa en el mundo con los ninos desde una prostitucion hasta el hanbre que los mata una madre pobre o un hombre que piensa en sus deceos sexuales a quien culpar todos somos culpables ,no estoy de acuerdo con el aborto ,pero lo prefiero se ese nino o nina que biene a padecer .
Apr 1st 2007 | 4:26PM | maritza viera