El combinado estadounidense salió a la cancha a devorar a su primer rival en el Preolímpico de básquetbol de Las Vegas y logró su cometido, al arrollar a un equipo de Venezuela sin ningún tipo de argumentos.
La pregunta, no obstante, es, ¿podrá esta selección de Estados Unidos reverdecer laureles y volver a ser el Dream Team?
La filosofía de esta selección parece ser diferente a las últimas que han ido a torneos internacionales. El objetivo es claro, volver a recuperar aquella magia que hizo al llamado Dream Team, una poderosa mezcla que difícilmente se pueda lograr otra vez.
Aunque sólo ha jugado un desafío, Estados Unidos dejó otras lecturas. La selección se hizo esta vez pensando más en los rigores del baloncesto internacional, con muchos escoltas ofensivos y pilotos, capaces de hacer bastante daño desde el perímetro.
Las figuras de juego interno no son tan impresionantes como diríamos, contar con Tim Duncan, pero LeBron James, Kobe Bryant, Carmelo Anthony, Chauncey Billups, Jason Kidd, Mike Miller y Michael Redd son capaces de castigar a sus rivales desde cualquier distancia. Así se concibió a este equipo, con tiradores, no con hombres sensacionales, aunque eso no quiere decir que habrá momentos para los destellos mágicos y para deslumbrar.
Inicialmente pensé que Brasil podía darle algunos problemas a Estados Unidos, pero la verdad es que creo que este conjunto de Estados Unidos, si mantiene su filosofía de juego y sigue enfocado en evaporar a sus rivales, pudiera atravesar este torneo ganando todos sus partidos con ventajas de 30 ó 40 puntos, tal como en una ocasión lo hicieran aquellos "galácticos" del Dream Team hace 15 años.
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