
En Argentina durante estas fechas, antes que cualquier rito, hay que destacar una sensación dominante entre mis compatriotas. Aquella que está en el inconsciente colectivo y la misma que dice que todo mejorará inexorablemente con la llegada del Año Nuevo. Más concretamente, parecería que a partir de las cero horas del primer día de enero, no existirá más la celulitis, ni la calvicie, muchos menos las peleas conyugales o los dirigentes políticos corruptos.
Incluso, en el año entrante, podría acortarse la amplia brecha entre ricos y pobres, no habría más guerras y la felicidad podría percibirse sin escepticismo alguno. Pero claro, nada de eso finalmente sucede. Aunque la energía dispuesta al servicio del festejo del año que se va, y el recibimiento del que llega, es más que elevada. Con todo lo que ello implica, claro (peleas, críticas, euforias, alegrías o llantos). Repasemos, entonces, cómo festejan los argentinos la llegada del Año Nuevo.
Los preparativos y sus conflictos
En los preparativos ya se expresa claramente la pasión que se le impone a la organización de las fiestas. Junto a ellos, llegan los primeros cortocircuitos entre algunos de los integrantes de las familias invitadas. Especialmente entre las mujeres. "¿Cómo, viene esa yegua?" (léase: "chica mala que no la soporto por motivos totalmente arbitrarios. Ej: porque es más linda que yo"), es una de las preguntas más corrientes de parte de una dama cuando se entera la presencia de otra yegua, perdón dama. Luego continúan los problemas a partir de lo que lleva cada uno a la fiesta. Los anfitriones generalmente son los que, económicamente hablando, llevan todas las de perder.
Las comidas de invierno en pleno verano
En diciembre en estas tierras es verano, por consiguiente, las temperaturas oscilan entre 30 y 40 grados. No obstante, para festejar el Año Nuevo se suele preparar lechón a la parrilla (a veces, incluso, caliente), pavita, pastas, y para rematar una cena bien cargada: pan dulce, turrones, nueces, almendras o higos. Los motivos radican en la imitación de las costumbres anglosajonas. Claro, hay un pequeño detalle, allá es invierno. Evidentemente, por estos lugares aún no lo advirtieron. Por el contrario, cuanto más suculenta sea la ingesta, mejor. Algunos, incluso, de postre se llevan a la boca algún elemento pirotécnico (chiste).
El brindis, los ritos y otras costumbres
Regla básica e imagino que universal: Nunca debe brindarse antes de las doce. En Argentina, suele utilizarse la radio para realizar la cuenta regresiva hasta llegar a la hora cero. Aunque los últimos años se comenzó utilizar
Una vez llegadas las doce se chocan las copas llenas de champagne, sidra o anana fish. Y a partir de aquí, aunque no todas las familias argentinas incurran en dicha acción, ya aparecen algunos particulares ritos. A saber: durante el brindis hay que mirarse a los ojos. También en ese momento hay que sostener unos cuantos billetes con la mano izquierda, para que el dinero llegue con facilidad en el transcurso del nuevo año. No hay que beber nada hasta golpear las copas, luego entonces, sí tomar el primer sorbo. Luego llegan las emociones, las lágrimas y los abrazos. Incluso, entre las dos "yeguas", auchh perdón, damas que se odian arbitrariamente quise decir.
El ritual de las 12 uvas se acostumbra también a realizar a partir de las cero horas. Durante las doce campanadas que indican el comienzo del Año Nuevo deben comerse una uva por cada campanada como símbolo de inicio de un año fecundo. Aquí suelen aparecer errores de interpretación, mayormente, de parte del típico borracho de la fiesta. Para ellos las 12 uvas pasan a ser 12 botellas y no exactamente del fruto de la vid, si no del jugo de uvas, o sea del vino y de otras bebidas también. Estos muchachitos generalmente comienzan desde bien temprano y ni siquiera llegan en condiciones a la medianoche.
También hay quienes aconsejan vestirse de blanco como símbolo de un comienzo del año más puro. Dar un paso con el pie derecho en el primer instante del Año Nuevo. Y para conseguir pareja, el primer beso del año debe darse a una persona del sexo opuesto.
Los fuegos artificiales
Si todos aquellos argentinos que utilizan pirotecnia supieran el significado que le dieron los chinos, sus creadores, a los fuegos artificiales ("alejar los malos espíritus, procurando la llegada de un año benigno"), no serían tan irresponsables a la hora de encender un petardo, cañita voladora u otro elemento de esas características.
Por otra parte, aquí la pirotecnia parece ser interpretada por quien la utiliza como símbolo de virilidad: cuánto más grande y más llamativa mejor. Una publicidad que muestra a dos vecinos peleándose por ver quién es el que se explaya con los fuegos más ostentosos, no me deja mentir.
Comienza el año y la fiesta continúa
Finalmente, llega la hora de dormir por primera vez en el flamante año. Pero no crean que ahí concluye la celebración. Al mediodía siguiente, luego de descansar unas pocas horas, la fiesta continúa. En algunos casos, los platos elegidos son los mismos del día anterior. Y, en otros tantos, se acostumbra a comer carne vacuna a la parrilla. Como si con lo descripto no bastara, hay muchas familias que también se reúnen el 1º de enero por la noche. Eso sí, a esta altura todos ya percibieron las certezas de que comenzó un año más y todo seguirá exactamente igual. Y bueno, será cuestión de esperar hasta el año que viene...
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1. si es verdad todo lo leido , pero yo tengo otra costumbre romperle la camiceta al abuelo que se encuentre en la fiesta siempre se hizo en mi familia y pobre de viejo que con 40 grados se ponia una y a las doce todos los hijos se la rompian
Dec 29th 2007 | 2:35PM | gustavo