Nada hecho por el hombre se compara al magnífico diseño del cuerpo humano.
Mientras lees esto, tu médula espinal produce 2.5 millones de células de sangre para mantener a las células de tu cuerpo oxigenadas. Tu sistema digestivo produce 10 litros de jugos digestivos para digerir los alimentos y que puedan pasar por tu pared gastrointestinal, que por cierto se renueva cada cuatro días. La salud de tu tracto intestinal es mantenida por un equipo de casi trescientos diferentes tipos de bacterias y otros micro-organismos tuyos tan únicos como tu huella digital. Y mientras todo esto sucede, tu sistema inmune reemplaza su ejército completamente cada semana y cuando está bajo ataque viral tiene la capacidad de producir doscientas mil células inmunes por minuto.
La parte externa de tu piel se reemplaza cada mes, mientras casi todo tu organismo se renueva cada siete años.
Tu cerebro, que pesa aproximadamente 1.4 kg de agua y grasa, procesa información de inmensa complejidad por medio de sus trillones de células nerviosas, cada una conectada a cientos de miles de otras células en una red cuyas conexiones se forman mientras tu vida se desenvuelve.
La energía producida por una pequeña cantidad de alimentos hace que todos estos procesos que no vemos, sucedan, quedando suficiente energía para mantenerte con calor y para que puedas tener una actividad física. Los productos que se desprenden de estos procesos son agua y dióxido de carbono, ambos vitales para las plantas que a su vez producen carbohidratos que son nuestro combustible, y oxígeno, la chispa que prende los fuegos celulares.
Se estima que utilizamos sólo la cuarta parte de la capacidad de nuestro cerebro y en muchos casos la mitad del potencial de vida de nuestros cuerpos. El diseño, la capacidad y la resiliencia del organismo humanos son realmente maravillosas.
Sin embargo, a diferencia de un coche nuevo, llegamos al mundo sin un manual de mantenimiento. La mayoría de las personas comienzan a pensar en el buen mantenimiento de su cuerpo cuando algo ya anda mal. Aún así gracias a la increíble resiliencia del organismo, las enfermedades más serias como el cáncer y los problemas cardiovasculares tardan como veinte años para desarrollarse. Pero cuando nos damos cuenta de los síntomas, puede ser ya demasiado tarde.
Mientras lees esto, tu médula espinal produce 2.5 millones de células de sangre para mantener a las células de tu cuerpo oxigenadas. Tu sistema digestivo produce 10 litros de jugos digestivos para digerir los alimentos y que puedan pasar por tu pared gastrointestinal, que por cierto se renueva cada cuatro días. La salud de tu tracto intestinal es mantenida por un equipo de casi trescientos diferentes tipos de bacterias y otros micro-organismos tuyos tan únicos como tu huella digital. Y mientras todo esto sucede, tu sistema inmune reemplaza su ejército completamente cada semana y cuando está bajo ataque viral tiene la capacidad de producir doscientas mil células inmunes por minuto.
La parte externa de tu piel se reemplaza cada mes, mientras casi todo tu organismo se renueva cada siete años.
Tu cerebro, que pesa aproximadamente 1.4 kg de agua y grasa, procesa información de inmensa complejidad por medio de sus trillones de células nerviosas, cada una conectada a cientos de miles de otras células en una red cuyas conexiones se forman mientras tu vida se desenvuelve.
La energía producida por una pequeña cantidad de alimentos hace que todos estos procesos que no vemos, sucedan, quedando suficiente energía para mantenerte con calor y para que puedas tener una actividad física. Los productos que se desprenden de estos procesos son agua y dióxido de carbono, ambos vitales para las plantas que a su vez producen carbohidratos que son nuestro combustible, y oxígeno, la chispa que prende los fuegos celulares.
Se estima que utilizamos sólo la cuarta parte de la capacidad de nuestro cerebro y en muchos casos la mitad del potencial de vida de nuestros cuerpos. El diseño, la capacidad y la resiliencia del organismo humanos son realmente maravillosas.
Sin embargo, a diferencia de un coche nuevo, llegamos al mundo sin un manual de mantenimiento. La mayoría de las personas comienzan a pensar en el buen mantenimiento de su cuerpo cuando algo ya anda mal. Aún así gracias a la increíble resiliencia del organismo, las enfermedades más serias como el cáncer y los problemas cardiovasculares tardan como veinte años para desarrollarse. Pero cuando nos damos cuenta de los síntomas, puede ser ya demasiado tarde.
Tu organismo es una máquina maravillosa.
¡CUIDALO!
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