Llega un momento en que las pareja se olvidan del romanticismo, de las cosas cursis como las rosas o los regalitos mutuos, puede que dejen de creer en el amor eterno.Y es que no es fácil vivir o convivir con alguien aunque se quiera mucho, los roces, las diferencias y hasta los trabajos suelen ser motivo de distanciamiento y de una paz que consiste en no increpar al otro para no desatar una guerra.
Eso sí, dejamos de lado el romance, el disfrute mutuo debido al estrés del día a día, pero si de algo sirve este 14 de febrero, más allá de la cuestión consumista, es para hacer un alto en el camino y revalorar la relalción. En este día bien valdría la pena un rescate de ánimo, de disposición y del goce de estar juntos.
Propón a tu pareja algo muy simple para este día, algo que no se compra, que no se mide y que sin embargo nos ayuda a sentirnos bien y en paz, me refiero a que intenten no pelear, no discutir por un día.
Puede ser de lo más difícil de lo que te has imaginado, pero vale la pena, pongan en marcha el plan y vean que así pueden pasar no sólo San Valentín, si no muchos otros días que les traerán tranquilidad a la relación.
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