Para que lo superen exitosamente y con un buen aprendizaje dependerá de nosotros los padres. Y es que nunca puede faltar que siendo nosotros el "ejemplo" a seguir de nuestros pequeños solemos envidiar las cosas materiales o también "emocionales" que otros tienen. En el caso de las mujeres, se envidian muchas cosas, desde la casa que tiene mi vecina, la camioneta de lujo, incluso hasta los hijos "bien portados". Se sienten en desdicha porque ellas no tienen la vida "perfecta" que su amiga si tiene. Lo que no saben o se dan cuenta es que todo eso lo escuchan los hijos y les fomentamos este sentimiento para que lo experimenten en vez de ayudarlos a que se den cuenta que lo que tenemos es gracias al esfuerzo constante de todos los días.
Es natural que deseemos cosas sobre todo materiales que otras personas tienen, el problema es que si llegamos a obtenerlo pierden su valor automáticamente cuando ya estamos echando el ojo a otro objetivo envidiable. Es decir, en pocas palabras que aunque consigamos lo que queremos nunca lo disfrutaremos pues siempre querremos más. El mensaje que tiene este blog es que aprendamos a estar agradecidos con lo que logramos obtener y hacer día con día y transmitir este mismo sentimiento a nuestros hijos.
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