
A priori, la noticia sonó absurda, pero si nos basamos en el sistema electoral que consagró presidente al ahora destituido Pedro Pompilio, nada debería sorprendernos. Repasemos: el estatuto del club xeneize indica que para consagrarse titular de la institución de la ribera hay que presentar un aval de 4 millones de dólares. Por este motivo, la oposición, al no lograr llegar a tiempo a presentar su respaldo económico, no pudo participar y la lista oficial ganó sin la necesidad de una votación.
Ahora
Ahora bien, con todo, aparece un sinfín de interrogantes. En primer lugar, ¿dentro de tres meses se utilizará el mismo sistema eleccionario? O modificarán ese decreto que poco tiene que ver una sociedad sin fines de lucro como es un club y más una empresa privada.
Por qué la mayoría de la prensa deportiva miró para otro lado cuando se efectuaron los comicios en Boca Juniors. Por qué el periodismo general ahora realiza conjeturas (que rozan la inverosimilitud) acerca de una intentona kirchnerista detrás del desplazo de Pompilio y respecto de ese proceso eleccionario, cuasi dictatorial, nunca cuestionó nada.
A propósito, si "Kirchner quiere llegar al club para destruir todo lo que se hizo en diez años de éxitos", como publicó
Cómo es posible que Macri quién basó su campaña a jefe de Gobierno en la defensa de la institucionalidad, el repudio a las interminables reelecciones y comicios de dudosa veracidad, pueda al mismo tiempo ser responsable de un proceso electoral tan irregular.
En fin, demasiadas preguntas para una coyuntura tan poco clara. Una vez más, nos quedamos sin respuestas.
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