Caminando por el clubhouse del estadio Joker Merchant de Lakeland, lugar donde entrenan los Tigres de Detroit para la primavera, cualquier mortal comprende que no hay un equipo con mayor poder ofensivo en las Grandes Ligas. Son estos Tigres, sin duda, una versión, que producirá muchas carreras y que seguramente ganará el banderín divisional y cuidado si no el título de la Americana.¿Cuál es el equipo con mayor poder ofensivo en las Grandes Ligas? ¿Se puede ganar sobre la base de puro bateo?
Con la adquisición de Miguel Cabrera y Edgar Renteria, este equipo que contará con Iván Rodríguez como octavo bate, no tendrá problemas para pisar el plato. Su alineación no tiene paralelo con ningún club de la Americana y tampoco de la gran carpa.
Junto a ellos se encuentra el campeón bate del circuito Magglio Ordóñez, además del dominicano Plácido Polanco, que terminó bateando .341 -el tercer promedio más elevado de la liga-, Gary Sheffield, Curtis Granderson y Carlos Guillén.
Su pitcheo, sin embargo, tiene incógnitas especialmente luego de su principal abridor Justin Verlander con Jeremy Bonderman y el recién adquirido Dontrelle Willis. Pero Willis viene de una temporada para el olvido, pero tal como se dice en la pelota, un año malo lo tiene cualquiera y más en un equipo como los Marlins.
Hay preocupación en el bullpen por la lesión del dominicano Fernando Rodney, pero aún así, y pese a todas estas incógnitas, hoy en día prevalece en las Mayores el bateo.
No pongo en duda la importancia del pitcheo, por aquello de que todo buen pitcheo, siempre domina al bateo, pero hoy más que nunca en la historia, la ofensiva tiene un peso privilegiado.
Detroit ganará su división y si ninguno de sus pilares de bateo se lesiona, apuesto a que también se llevará el título de la Americana y eventualmente la Serie Mundial.
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