Hoy he tenido mucho tiempo para pensar en el rollo que Venezuela tiene encima, a propósito de lo que casi es una declaración de conflicto a Colombia. No era que Chávez sabía que la computadora de Raúl Reyes tenía documentos que le comprometían. Tampoco es que al presidente venezolano le den ataques delirantes, a través de los cuales comienza por sentirse Simón Bolívar y termine transmutando en Rambo. Es que el hombre sabe que le vienen duros momentos en Venezuela, y de alguna manera debe recuperar la popularidad.
Chávez debe sentir el vaporón que se le avecina en su propio país. Desde hace tiempo la escasez de los productos básicos se ha unido a la creciente inseguridad y al poco valor que tiene la moneda, para generar un ambiente que cada día convierte al país en una nación a punto de estallar. Si a eso le sumamos la crisis política, tanto de su partido como de su gobierno, entendemos que todo alrededor del Presidente se ha tornado muy difícil.
Durante todo el día, y después de ver nuevamente las medidas adoptadas por el gobierno de Caracas, le he dado muchas vueltas a la cabeza. En principio no entendía la razón por la cual había que meterse en un problema donde Ecuador y Colombia debían dirimir sus diferencias. Pensé que Chávez tenía un sentimiento especial por Raúl Reyes y por las FARC en general, algo que aún no descarto, si recuerdo que hasta un minuto de silencio fue guardado en honor a los insurgentes caídos. No entendí del todo la razón por la cual todo el personal de la embajada colombiana fue expulsado de Venezuela. Creo que el entendimiento se me aclaró de repente.
¿Qué le queda por hacer a Chávez para levantar su popularidad? Su partido, que aún no termina de nacer, ya tiene expulsiones de aspirantes (eso es difícil de explicar, pero es la verdad). A la población no terminan de llegarle los beneficios de la riqueza petrolera. El último recurso es apelar por el nacionalismo, una fórmula empleada, sin mayor éxito, por gobiernos autoritarios. Si fuese un simple delirio del mandatario bolivariano no sería mayor problema, pero el asunto es que si por casualidad el conflicto cobra fuerza, serán muchas las vidad y los recursos que se perderán. Yo no quiero creer que alguien en Venezuela secundará la idea de una guerra con Colombia, pero espero que el entendimiento de quienes tienen que tomar esa decisión, y sobre todo de quienes deben ejecutarla, prevalezca para que ambos países prosigan su vida normal
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1. Esta es la realidad actual de Venezuela y no la dice ningún medio, la decimos los venezolanos
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Mar 21st 2008 | 7:37PM | XADO