Cuando conocemos a alguien nos ponemos en el mismo dilema, bueno si es que nos interesa. La cosa empieza con el cortejo, la aceptación del mutuo interés y luego viene la primera cita... todo sentimos algún tipo de hormigeo o emoción ese día, pero siempre está la duda de cómo se desarrollará la cita.Y es normal que surja una química casi animal, pues las primeras veces que vemos a alguien que nos gusta por supuesto que estamos en un estado de ebullición; todos nuestros sentidos están puestos en sus ojos, en sus labios, en la forma de su cuerpo, cómo se mueve y cómo luce el todo, de esos primeros momentos nos enamoramos y claro que hay deseo.
Tal vez es muy arriesgado tener sexo en la primera cita, pero no por motivos morales, si no porque aún estamos en esa etapa de efervescencia que no puede llevarnos a ningún lado, mucho menos a evaluar si podemos estar con esta persona más allá de lo físico.
A algunos no les importa este momento en el que se decide si queremos permanecer como pareja, pues satisfacen su fuego y listo, pero en el camino pueden herir a quien sigue en esta etapa y busca un sentimiento más profundo. Así que cada quien decide, sólo hay que evaluar y preguntar qué está pensando el de enfrente.
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