El debate en el ambiente
La posición que parece lógica no es, sin embargo, la más simpática, porque es la de que los venezolanos de Grandes Ligas no deben jugar en . Lógicamente, la pregunta que debe contestarse entonces es, ¿por qué?.
· ¿Y tú crees que sí deben o no jugar en Venezuela los 'grandeligas'?
Johán Santana tiene un contrato que puede producirle hasta 150 millones de dólares, por lo que los Mets suponen que él puede producirles no menos de 300 millones. Ese es el negocio. Pero ¿qué tal si Johán va a jugar a Venezuela y se lesiona, y no puede jugar más o baja su calidad?
Traduzcan eso a Miguel Cabrera, Magglio Ordóñez, Kelvim Escobar, Francisco Rodríguez, Endy Chávez y compañía, y es lo mismo.
Estos son solo algunos ejemplos. Pero ha habido muchos dolorosos casos reales,
Y es histórico el caso de Pompeyo Davalillo, quien era un prospecto tremendo
Es lógico que sus compatriotas quieran ver a los bigleaguers de la casa en la casa, pero nada obliga a los peloteros a jugar durante los inviernos. Nada económica ni moralmente.
¿Cuánto pueden pagarles allá que aumente sus fortunas?
Y no se trata de patriotería abusurda. Es una cuestión práctica.
Los jugadores que se hacen hoy día en son producto de las Academias que pagan las organizaciones de Grandes Ligas. Ningún equipo venezolano, ningún fanático venezoloano, invierte nada en su desarrollo. No ponen a jugar allá a ningún jovencito para que se haga pelotero profesional, ¡no!, sino solo cuando ya puede hacer ganar al equipo.
Entonces, ¿qué tiene que agradecer a sus compatriotas cuando es bigleaguer?. Su negocio está en las Grandes Ligas, donde además le pagan suficiente
Por eso es que Andrés Galarraga vive hace muchos años en West Palm Beach, Florida, aun cuando asegura querer mucho a Capellín; Omar Vizquel tiene su hogar en Seattle, Washington, cuando dice que muere de nostalgia por Caracas; y Roger Cedeño y Wilson Alvarez están instalados en Sarasota, Florida.
Por otra parte, Pedro Castellanos renunció a jugar en y lo hace todo el año en México. Por algo será.
Si yo fuera dueño de un equipo de Grandes Ligas no dejaría a mis peloteros jugar en el invierno. Y si yo fuera bigleaguer, no jugaría en mi país, sino en caso de necesitar rehabilitarme de alguna lesión o por necesidad de prepararme para los entrenamientos.
Es duro. No es lo más simpático. No es una posición muy politiquera que se diga. Pero es la verdad. Y a ella me debo.
AOL Latino
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1. Amigos, es cruel decirlo, pero los jugadores perdieron la pasion por el juego y son solamente excelentes asalariados de un producto mercadetecnico. Adios a la ilusion de jugar por el amor a la camiseta o por amor al fanatico que paga con sacrificio una entrada al estadio. Olvidemonos de la parte sentimental y veamos a estos endiosados terrestres desde la comodidad de una butaca. En mi pueblo le dicen a esto prostitucion.
Mar 18th 2008 | 5:28PM | carlos