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Lo que tuvo que hacer la joven colombiana en el Lexus rojo

"Quiero sexo", demandó el individuo. "Una o dos veces. Eso es todo".

La joven, una colombiana de 22 años, trató de no dar una respuesta directa, prometiéndole que se verían otro día. Que en ese momento tenía que irse ya que la estaba esperando su esposo.

Cuando quizo salir del automóvil sin embargo, el sujeto no la dejó y le pidio algo más: que tuvieran sexo oral ahí en ese momento. "Para saber que esto va en serio", le advirtió.

La joven protestó pero cuenta que no le quedó de otra que entrarle a lo que el tipo pedía. Tuvo miedo de que con la autoridad que le daba el puesto que desempeñaba el individuo la fuera a perjudicar. Lo hicieron en un coche Lexus de color rojo con vidrios polarizados. Era un mediodía del pasado diciembre.

Un detalle: la joven había grabado la conversación en su teléfono celular.


Acusado. Sexo por "green card".

El individuo fue arrestado días después y acusado de dos delitos: uno, de presionar a la joven mujer a tener sexo oral con él, y otro, de prometerle ayuda para obtener su tarjeta de residencia legal.










Sí, léase bien, tarjeta de residencia legal, la famosa "green card". El sujeto en mención es un tipo de nombre Isaac R. Baichu, de 46 años, y quien es empleado del Servicio de Inmigración y Ciudadanía (la agencia del gobierno de Estados Unidos que trata con los inmigrantes que ya se encuentran en el país).

Baichu supo de la joven colombiana precisamente cuando esta se presentó ante él para una de las entrevistas que los inmigrantes tienen como parte del proceso de legalización.

Después de la entrevista y de añadir la fotografía de la joven al expediente, el agente le pidió el número de celular. Tres días después le llamaría para concertar la cita que terminó en el encuentro en el Lexus.

En una frase: el tipo se aprovecho de su posición de poder e influencia para demandar sexo de la joven colombiana para así obtener su "green card".

Hoy sabemos de todo esto por un artículo de primera plana que publica el diario The New York Times y en el cual se señala que el de Baichu no es un caso aislado.

Según el diario hay decenas de investigaciones y denuncias contra empleados del Servicio de Inmigración. Lo nuevo sin embargo, es que muchos de estos casos de corrupcion no giran en torno a dinero sino que a demandas por favores sexuales.

El caso de la joven colombiana es inusual debido a que esta grabó el encuentro con el agente, e igual de importante, a que tuvo el coraje de ir ante la prensa y luego ante las autoridades para denunciar a Baichu.

Cuenta la joven que lo de grabar fue un impulso de último momento cuando iba a subirse al Lexus. Lo que hizo fue prender el teléfono celular en el modo de grabar video con lo que grabó la conversación con Baichu.

No es el momento de hacer juicios sobre quien dice la verdad ya que el agente Baichu niega las acusaciones (aunque cuesta creer que la grabación mienta). Lo importante ahora es llamar la atención sobre una situacion inaceptable de la cual nadie sabe lo extendida que se encuentra.

Si ya para los inmigrantes es una odisea navegar el sistema de inmigración y cuidadanía, con sus largas demoras y altas cuotas, lo mismo que con la ansiedad y angustia que generan las visitas al edificio gubernamental y entrevistas con agentes como Baichu, no es justo que ahora se le añada la posibilidad de un chantaje sexual.

Baichu entretanto, está libre bajo fianza y en su trabajo lo han suspendido, aunque con goce de sueldo.

La joven colombiana en cambio, sigue en la angustiosa espera por su "green card". No pierdo la esperanza, señaló la joven.


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