Si últimamente eres de esa clase de mujeres que cuando les preguntan ¿Cómo estás? en singular, inmediatamente comienza a hablar de su relación o a quejarse de su pareja, pon un freno.A veces sin darnos cuenta vemos cómo hemos transformado la emoción por el enojo, en lugar de disfrutar de nuestro compañero le reprochamos el que no haga o haya dejado de hacer varias cosas.
Me refiero a que volcamos nuestra frustración en él: si no ayuda en la casa, si no muestra más su romanticismo, su tienen menos energía, si se le olvidan fechas y un rosario entero de reproches... entonces tenemos que hacer un alto y preguntarnos otras cosas.
Por ejemplo, ¿siempre nos ha ayudado en casa o nosotros hicimos nuestra parte para alejarlo de esa responsabilidad?, ¿alguien puede ser romántico si llega a casa a ver cuentas y problemas o a que le reprochen lo anterior? Es simple, volcamos todo lo mal en la otra persona, pero ¿qué hay de nosotros? debemos intentar ser honestas y ver si hemos cambiado también.
El primer paso para mejorar cualquier relación es darse cuenta que lo que uno mismo es capaz de hacer y qué ha dejado de ver, luego tal vez podamos cambiar otras actitudes.
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