Televisa y Univisión acordaron que el juicio civil que se iniciaría este martes en una corte de Los Angeles se pospone hasta el uno de julio.
Como lo señalamos en este espacio, la pelea entre las dos poderosas cadenas de televisión tiene que ver con el deseo de Televisa de terminar el contrato que tiene desde con Univisión desde 1992 y por el cual le provee a la cadena estadounidense de más de 8 mil horas anuales de programación.
Dentro de esta programación destacan por supuesto, las famosas telenovelas, esa maquinita de hacer dinero y de generar raitings que ha convertido a Univisión en la televisora más vista en Estados Unidos.

Pasión. Raitings y dinero por comerciales.
El hecho de que abogados de ambas partes hayan pedido el cambio de fecha del juicio hace suponer que las dos compañías se han puesto de acuerdo, o están por llegar a un acuerdo, y que evitarán el desenlace judicial con jurado de por medio. Con todo, no queda claro cómo Univisión puede satisfacer a Televisa.
En apariencia el juicio es únicamente por dinero. En esencia, Televisa quiere que Univisión le pague más por sus progamas. Esto es cierto, pero también hay más en juego.Televisa quiere tener más presencia en el mercado de la televisión en español en Estados Unidos. Y para hacerlo necesita como primer paso terminar el contrato con Univisión –el contrato se extiende hasta el 2017.
De lo contrario, mientras este vigente el contrato, Televisa no puede poner sus novelas en otra cadena en Estados Unidos –o aun si pudiera, no tuviera sentido competir contra sus propios productos televisivos.
Una vez terminado el contrato con Univisión, Televisa puede armar su propia cadena alrededor de las novelas y demás programas que produce a bajo costo en México.
Es posible que Univisión haya ofrecido pagar más a Televisa por las novelas, o que también permita que Televisa compre acciones de Univisión para ser al menos propietaria parcial de la cadena estadounidense.
Estas dos posibilidades, aunque tienen sentido en términos financieros, no cuadran con la idea de los dueños de Televisa de ser "jugadores" de primer nivel en el mundo de la televisión en español en Estados Unidos.
Digamos que lo sucedido es una tregua en la batalla de los dos gigantes de la television en español.
Las novelas, y el dinero y los raitings que generan en Estados Unidos, son de tal magnitud que cuesta creer que Televisa se contente con varias decenas de millones de dolares al año. Televisa quiere más.
A no ser por supuesto, que lo del juicio era solo un amago y al final sus abogados se dieron cuenta que no tenían caso ganador en contra de Univisión.
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