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Pregunta de indocumentado en Iowa: ¿'están enojados porque estoy trabajando'?

Cuando Antonio Escobedo vio que varios helicópteros sobrevolaban la planta Agriprocessors, en Postville, Iowa, donde trabaja desde hace varios años, el inmigrante mexicano de 38 años corrió en busca de su mujer quien también se encontraba ahí laborando.

La pareja logró esconderse antes de que los agentes de la "migra" –el ICE por sus siglas en inglés- ingresaran a la fábrica procesadora de carne.

Lo que se sería luego la más grande redada en un sólo sitio en la historia del ICE, sigue generando controversia. Hay en este momento cerca de 400 detenidos –la gran mayoría guatemaltecos- y la vida en el obscuro y lejano pueblo del noroeste de Iowa ha sido puesta cabeza abajo.

Un sólo dato: cerca de la mitad de los estudiantes no van a la escuela pública. La razón: son de familias latinas con alguno, o los dos padres, en detención, o con la familia toda escondida.

"A mi me gusta mi trabajo. A mi me gusta (la vida) aquí en Iowa", explicó Escobedo en una entrevista con el diario The Washington Post, uno de los tantos grandes diarios del país que han escrito sobre la redada del lunes pasado en Postville.

Escobedo, quien evitó ser detenido luego de pasar horas escondido en la fábrica y quien hoy está refugiado en una iglesia local, ha vivido en el pueblo desde hace once años tiempo en el cual hizo familia y hoy tiene tres hijos.


WCF Courier
Agentes custodiando el lugar donde se encuentran los detenidos de Postville


"Están enojados porque estoy trabajando"?, se preguntó Escobedo.

Estas y otras preguntas surgen en la conversación con los habitantes de Postiville. El pueblo, según las notas de los periódicos (el Chicago Tribune también tiene una buena historia), no termina de creer lo sucedido.

Un lugar donde convivían los judíos religiosos que llegaron al lugar hace un par de décadas, con los nativos luteranos descendientes de los alemanes que fundaron el pueblo a finales de los años 1800s y los latinos recién llegados, parece hoy un pueblo congelado.

Nadie sabe qué sucedera con la fábrica que genera trabajo e ingresos –sin latinos no hay suficiente fuerza laboral, con los comercios –entre ellos muchos de latinos- y más importante, con la vida de tantas familias de gente que el lunes en la mañana salió tranquila para su trabajo sin imaginarse que en muchos casos nunca volverían.

"Esto es como un desastre natural, sólo que en este caso, hecho por el hombre", señaló el superindente escolar en referencia a que más del 10% de la población de Postiville está hoy detenida.

"Postville será un pueblo fantasma", dijo por su parte, Lili, una inmigrante de Ukrania –además de latinos, también hay inmigrantes de Europa Oriental.

Quizá la mejor cita la dio un guatemalteco, residente de hace muchos años de Postiville y con su simpleza resumiendo tanto la dinámica de la economía de Estados Unidos como de la realidad de la inmigración latinoamericana.

"Usted se lleva (hoy) cien gentes, un par de cientos más vendrán mañana", señaló Cesar Jochol, de 48 años y propietario de un mercadito en Postville.

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