Hace un año el gobierno venezolano cerró al canal de televisión RCTV, por el simple hecho de que los programas que allí se transmitían no eran del agrado de Hugo Chávez. Ese cierre no sólo dio paso a una planta televisiva nueva, sino que abrió las puertas para que miles de estudiantes venezolanos salieran a las calles y le dieran un vuelco a la historia. Hoy, los estudiantes vuelven a ser protagonistas y prometen ponerle calor a la situación política del país.
Yo veo al asunto de modo sencillo. Hace un año la oposición venezolana no sabía cómo responderle a Hugo Chávez y a sus medidas arbitrarias. Pero un grupo de muchachos universitarios hizo lo correcto, al expresar su malestar con propuestas inteligenes y noveddosas. Fue por eso que muchos nos despertamos y los seguimos, dejando saber que el descontento por el autoritarismo se nos subía a la cabeza.
Lo recuerdo con suficiente claridad. El lunes 28 de mayo, apenas unas horas después del cierre de RCTV, los chamos se concentraron en la Plaza Brión, en Chacaíto, porque no estaban de acuerdo con la manera en que Chávez sacó del aire al canal más antiguo de Venezuela. A mi modo de ver las cosas eso trajo consecuencias posteriores, porque los resultados electorales del 2 de diciembre, en los cuales se rechazaron las propuestas para modificar la Constitución, germinaron en aquellos días.
Hoy los muchachos prometen volver a lanzarse a la calle. Ellos creen que hay muchas razones para mantener la protesta y han convocado a concentraciones en toda la geografía nacional. Estoy seguro que la gente va a responder ante sus planteamientos, porque las condiciones que viven este país son las mismas de hace un año. Hay descontento, porque uno no puede salir a la calle sin la preocupación de que lo vayan a robar, o lo que es peor, a matar. La impunidad prosigue.
Este martes 27 se produjo otro atentado contra la libertad de expresión en Venezuela, cuando el Ministerio de Comunicación prohibió la retransmisión de la señal del canal del Estado. Canal de televisión que lo haga, deberá pagar cifras millonarias por cada segundo. Como en Venezuela está prohibido que las plantas televisoras que no sean chavistas hagan acto de presencia a las ruedas de prensa de los organismos estatales, todas las plantas privadas tienen vedada la información gubernamental. ¿Qué pretenden esconder? Seguro que los estudiantes venezolanos no dejarán que eso ocurra con facilidad, pero ya hay reacciones al respecto
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