En toda relación hay un momento cuando las cosas se estacionan, cuando ya no hay más sorpresas, cuando el sexo deja de ser tan divertido, cuando la pasión se convierte en ternura.Cuando te sientes feliz de compartir un domingo de pelis y de pasear al perro, pero... ¿es saludable toda esa comodidad? Tal vez es inevitable en un punto, pero no del todo buena.A lo que me refiero es que hay que ponerle un poco de sal y pimienta, hay que darle sus sorpresas a la relación para que no termine siendo una bonita amistad
¿Cómo hacer eso? Lo más sencillo es dando sorpresas a la pareja, a dejar de estar tan cómodos y a intentar cambios, incluso en nuestras rutinas y lo mismo aplica al sexo, cambien hasta de escenario para disfrutarlo de otras maneras, otros olores y otros recuerdos.