Cuando comienza el coqueteo entre dos personas que se gustan lo primero que delata es la mirada. Resulta que nuestra pupila se dilata cuando observamos algo que nos agrada.Lo complicado viene cuando ni nosotros mismos estamos concientes de esta atracción, muchas veces minimizamos algo tan natural como el dejar que los olores nos atrapen, pero es acaso que ¿hemos perdido esa capacidad instintiva para reconocer lo que queremos?Al recuperar esta capacidad tal vez no sufriríamos tanto, no estaríamos tan confundidos todo el tiempo sobre nuestros sentimientos y el rumbo que deben tomar.
Tal vez simplemente tenemos que confiar más en nuestros instintos y dejarnos llevar un poco, claro, eso no resuelve todo, pero al menos sabríamos exactamente el potencial que tenemos juntos a alguien.
Se puede llamar química, amor, deseo o como queramos llamarle, pero eso es precisamente lo que enciende otro tipo de entendimiento entre dos.