Todos recuerdan en Back to the Future 2, el tremendo susto que se llevó Marty McFly cuando un tiburón virtual amenazó con morderlo. Pero esa publicidad del año 2015 está en la prehistoria si se la compara con lo que hoy ya se puede ver en la calle.
En primer lugar, ese tiburón en 3D no era interactivo. Es decir, esta película de 1989 no previó que en el futuro un comercial callejero pueda reaccionar de acuerdo a los movimientos que realice el potencial cliente.
Este video de Google muestra cómo la experiencia de conocer New York puede ser mucho más interesante si en lugar de un folleto, se visita un centro interactivo de turismo. Una serie de pantalla sensibles al tacto y un proyector permiten realizar exploraciones dignas del cine. Antes de conocer el bar de la 25W y Brodway, el turista puede echarle un vistazo virtual y ver si vale la pena el viaje.
La publicidad vía Bluetooth, por su parte, permite enviar promociones al celular de una persona en el preciso momento en el que pasa por la puerta de un negocio.
Y más allá del Bluetooth marketing, también se puede disfrutar de vitrinas interactivas en los negocios para tener una idea más clara de productos y servicios antes de entrar al local y luchar contra la vocación de ventas del comerciante.
La empresa GestureTek está en la vanguardia de estas técnicas de venta. Pero los desarrolladores ven mucho más que una herramienta de marketing. "Se aplica en el ámbito educativo y también en el campo terapéutico, con rutinas de ejercicios para tratamientos de recuperación", detalla sobre productos Luis María Gonzalez Lentijo, presidente de Congress Sales (licenciataria de Gesture).
Muchas marcas están colocando pisos interactivos en terminales de metro o malls. Los desprevenidos transeúntes se llevan una agradable sorpresa al interactuar con esa imagen del piso. Por supuesto, la precepción del logo también se lleva su parte en todo esto.
Pero no todo lo que brilla es oro. Ante lo difícil que resulta moverse en una estación de metro durante las horas pico, ahora debemos sufrir a los pesados que se frenan para jugar con la publicidad del piso.