Siempre hay que estar alertas de nuestros hijos, desde que nacen hasta que deciden realizar su vida paralela o distante a la nuestra. Y aún así en ocasiones siempre cuidamos de ellos por muy grandes que estos lleguen a ser. La adolescencia es una etapa muy vulnerable para cualquier joven; regularmente acompañada de confusión, malas compañías y pérdida o busqueda de la identidad.
Cuando se llega al extremo de tomar la decisión de quitarse la vida es porque verdaderamente el adolescente o joven esta totalmente descuidado por su familia. Hay factores que afectan principalmente, como el divorcio o separación de los padres, es decir, la desintegración familiar principalmente. La falta de comprensión por parte de los padres entre otras muchas cosas más.
Hay que considerar que cualquier joven podría considerar en su pensamiento la idea del suicidio, sin embargo no lo concluyen ya sea porque recapacitan, es pasajero o no hay tal valor. Exiten algunos métodos de identificación que podrían ser de apoyo sin entrar en el pánico para detectar los síntomas que podría llevarlos a tomar decisiones catastroficas.
- sentimientos de tristeza o desesperanza
- disminución del rendimiento escolar
- pérdida del placer/interés en actividades sociales y deportivas
- dormir muy poco o demasiado
- cambios en el peso o el apetito
- nerviosismo, inquietud o irritabilidad
- abuso de droga
- Guardar las armas de fuego y los medicamentos fuera del alcance de los niños.
- Proporcionar ayuda a su hijo (de un profesional médico o de la salud mental).
- Apoyar a su hijo (escuchar, evitar la crítica excesiva, permanecer conectado).
- Mantenerse informado (biblioteca, grupo de apoyo local, Internet).