Hoy en día los padres preocupados y ocupados en hacerse cargo y ser responsables de crear una autoestima firme, verdadera y sana en el niño hacemos hasta lo imposible para que suceda.También hay muchas opiniones encontradas y otras totalmente en desacuerdo, sin embargo no hay peor lucha que la que no se hace. Este espacio te ofrece la oportunidad de que nos compartas (a través de los comentarios) cómo lo haces con tus hijos, que si te funciona y que no. De lo que has leído que es lo que te llama la atención y que nunca harías.
El día de hoy vamos a platicar acerca de algo que se me hizo muy interesante que encontré en un libro llamado "Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que los niños hablen" los autores de este libro se llaman Adele Faber y Elaine Mazlish. Escriben que hay mucha diferencia cuando le describimos un hecho a un hijo como por ejemplo:
En vez de decir: Eres muy irresponsable; siempre abres la llave del agua de la bañera y después te olvidas de ello..¿quieres que nos inundemos?
Podríamos decir: Johny el agua de la bañera ya esta llegando al borde...
En vez de decir: Cuantas veces te he dicho que apagues la luz del baño al salir...
Podríamos decir: La luz del baño está encendida...
Estos autores dicen que cuando describimos el problema, eso le brinda a los niños una oportunidad de decirse a sí mismos lo que deben de hacer, lo cual no me parece tan descabellado y tal vez lo podríamos intentar con nuestros hijos y comentar que es lo que sucede.