"Are you ready for jump?", Yotuel Romero le preguntó a todos que vinieron para ver su espectáculo. Su gramática estaba mal, y la herida del mundo a perder El Rey del Pop todavía estaba sangrando, pero al contar a tres, inyectó un elixir de diversion que en ese momento alivió la tristeza del día tan grave. "JUMP! JUMP!, JUMP! JUMP!," y al instante, empezó una ola de brincadera que unificó a cada persona entre esas cuatro paredes. El jueves pasado, 25 de junio, S.O.B.'s parecía como tres predicadores dando un sermón. La influencia que tenía el grupo Orishas sobre sus espectadores se sentía por todos los lados.Romero, junto a Roldán González e Hiram "Ruzzo" Reveri, llenaron al club donde cantaron casi todos sus éxitos y a veces, hubieron shows en el medio del show. Fanáticas se subieron a la tarima para compartir de los ritmos afro-cubanos y bailar junto a los interpretes. Lo que me sorpendió no era el grupo, pero sus seguidores fieles cuyos labios murmuraban las palabras de sus canciónes entre sorbos de cerveza y conversaciónes. Era una mezcla de jóvenes y viejos, piel clara y piel oscura, y por supuesto, hombres sobrios y sus novias borrachas. Pero claro que el grupo Orishas iba a atraer tantas personas variadas – cada miembro tiene su propio fuerte (cantando, bailando, rapiando).
Entré al edificio escéptico, pero salí convencido que Orishas son una fuerza músical, y hasta intelectual.