Lo triste de la historia es que el pobre Bertie ya no podrá salir a la calle sin bozal, ¿no creen?
La historia ocurrió en Escocia, en Maiden, donde a un perro de nombre Bertie, quien vivía normalmente, se le sacaron las pelotas y todo gracias a que su dueño observó que el animal caminaba raro.Gracias a una radiografía que le tomaron al pobre animalito, el dueño y el veterinario se pudieron percatar de la situación.
Por eso amigos, cuiden todo lo que sus perros puedan ingerir, no vaya a ser que además de jugar con la pelota se la quieran tragar...