El año 2009 está cerca del final y ahora empezamos a ocuparnos más de cosas más divertidas como la celebración en familia de la Navidad y el fin de año. Tal vez este fin de semana prolongado sea un buen momento para volver a pensar en lo que estamos haciendo con nuestra vida financiera.

Este ha sido un año difícil y nos hemos pasado el año enfrentando muchas dificultades financieras y algunas de ellas muy duras como el desempleo o la pérdida de nuestra casa. Pero por mal que nos haya ido, seguro algo tenemos que agradecer, aunque solo sea el hecho de seguir respirando.
Entre todas esas dificultades, lo urgente no nos ha dejado ver o reflexionar sobre lo importante. Lo importante creo es por qué nos levantamos cada día y hacia dónde queremos ir. Como dicen por ahí, "lo más importante de una meta es que por lo menos la tengamos", que exista, porque así por lo menos sabemos hacia dónde nos dirigimos.
Como en las demás facetas de nuestra vida, nuestras finanzas personales necesitan una dosis de sueños. Sí, así es, soñar significa poner en nuestra mente todos esos objetivos económicos. El siguiente paso es establecer un plan de acción para llegar a esos objetivos y luego hacer algo todos los días que nos acerque un poco más a ellos.
Este fin de semana es un buen momento para cerrar los ojos por un minuto y olvidar todas nuestras dificultades de 2009 para volver a ver cómo queremos nuestro futuro financiero. Que la urgencia diaria no nuble nuestra visión de largo plazo y de conjunto porque hay que ver tanto el bosque como cada árbol de forma individual. Y no tengamos límite para nuestros sueños porque hasta donde sabemos son gratis y no hay que pagar impuestos sobre ellos.