Pero a veces resulta muy difícil resolver los conflictos y estar listo para dormir o incluso para una buena sesión de sexo.
Todos hemos escuchado confesiones de alguien cercano que nos afirma que los problemas con su pareja quedan atrás con una noche ardiente y pasional.
Ellos han dejado ya escuchar su voz de nuevo, me han escrito para comentar que no sólo las mujeres necesitan caricia antes del acto sexual, resulta que para ellos también es un momento importarte.
Seguro los problemas cotidianos son muchos y no es fácil manterner la paz con el otro cuando ni nosotros mismos nos soportamos.
Una eterna pregunta de ellos y de las que no entendemos es ¿por qué hay mujeres que fingen tener un orgasmo? Tal vez para hacer sentir bien al hombre o simplemente porque no quieres esforzarse más.
El vivir juntos o convivir de cerca, estar presente y ser importante en al vida de alguien no es igual a invadir todos sus espacios.
Aunque en un blog anterior habíamos hablado sobre la importancia o no del tamaño del pene, este es un tema de común recurrencia hasta en la sobremesa.
Cuando comienza el coqueteo entre dos personas que se gustan lo primero que delata es la mirada. Resulta que nuestra pupila se dilata cuando observamos algo que nos agrada.
Tal vez todos los años planeamos unas increíbles vacaciones, comprar el auto nuevo, cambiar de trabajo, visitar a los amigos que están lejos, aprender algún idioma, muchas otras cosas, pero qué hay de los planes más cercanos e íntimos.
Tener energía y actitud para el sexo no lo es todo. Hace falta lago más para que no se torne monónoto con el paso del tiempo y la cotidianidad.
Tener gustos o actividades diferentes puede parecer casi un impedimento para que una pareja funcione, pero no estamos hablando de creencias, si acaso, de forma de vida.
Ahora que los hábitos cambian con tantas fiestas, busquen esos espacios que les faltan para sentirse más relajados y menos comprometidos con la rutina.
Hay muchas sensaciones que te pueden provocar deseo sexual; desde una caricia sutil hasta un beso o una caricia más intensa, pero como en la música, se trata de aprender a disfrutar desde las notas más bajas.