Por Jaime Mejia
Rara vez ocurre lo que estamos viendo ahora: una crisis económica realmente global que no deja ningún rincón del mundo fuera de su alcance por apartado que sea. Esa es una de las caras poco amables de la globalización.

Globalización no es solo el flujo masivo de productos e información a lo largo de todo el mundo. También es el hecho de que las cosas malas y buenas tienen la capacidad de dispersarse a una velocidad impresionante. El nerviosismo por la economía se percibe en Asia, Europa, América Latina y, por supuesto, en Estados unidos donde aparentemente empezó todo con la crisis de los precios de las viviendas. De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la economía global solo crecerá 3% en 2009, el nivel más bajo desde el año 2002 y ya se considera una recesión porque la economía estaría creciendo al mismo nivel o menos que la población.