Pero a veces resulta muy difícil resolver los conflictos y estar listo para dormir o incluso para una buena sesión de sexo.
Todos hemos escuchado confesiones de alguien cercano que nos afirma que los problemas con su pareja quedan atrás con una noche ardiente y pasional.
Seguro los problemas cotidianos son muchos y no es fácil manterner la paz con el otro cuando ni nosotros mismos nos soportamos.
El vivir juntos o convivir de cerca, estar presente y ser importante en al vida de alguien no es igual a invadir todos sus espacios.
Cuando comienza el coqueteo entre dos personas que se gustan lo primero que delata es la mirada. Resulta que nuestra pupila se dilata cuando observamos algo que nos agrada.
Tal vez todos los años planeamos unas increíbles vacaciones, comprar el auto nuevo, cambiar de trabajo, visitar a los amigos que están lejos, aprender algún idioma, muchas otras cosas, pero qué hay de los planes más cercanos e íntimos.
Tener gustos o actividades diferentes puede parecer casi un impedimento para que una pareja funcione, pero no estamos hablando de creencias, si acaso, de forma de vida.
No todo es sobre la fecha, hay parejas que no recuerdan o no tiene claro cuándo iniciaron su relación, pero se trata de vivir un momento único y celebrar que están juntos.
En toda relación hay un momento cuando las cosas se estacionan, cuando ya no hay más sorpresas, cuando el sexo deja de ser tan divertido, cuando la pasión se convierte en ternura.
Me sorprendió ver a una pareja discutir fuerte en un parque, me pareció que ese tipo de escenas ya no se veían, que la gente tiene una especie de código de comportamiento en público.
Para ser sincera, las mujeres somos algo extrañas... nos gusta coquetear y nos esforzamos en este punto cuando alguien nos interesa, pero cuando lo sentimos seguro dejamos de serlo y ya no somos tan femeninas, tan cuidadosas y selectivas en nuestro arreglo personal.
Comienza la temporada de fiestas y reuniones con amigos y gente del trabajo, luego vienen los día de estar con la familia y sin darnos cuenta termina el año y, poco o casi nada, nos vimos con la persona que más queremos: nuestra pareja.
Para caminar en pareja es esencial que ambos sepan, en plano individual, primero, qué quieren y en un segundo término, qué es lo que quieren y cómo de la otra persona, la que tienen al lado.
Muchas parejas, no importa el tiempo que hayan estado juntos, le temen a hablar de las cosas que hicieron o no antes de conocerse.
Las mujeres tenemos muchas virtudes; somos organizadas, trabajadoras, sobreprotectoras, pero algo que gusta poco a los hombre es ser demasiado directas.
Son muchos y muy particulares las señales que una persona afectada por este mal transmite, aunque no se de cuanta y piense que todo es normal.